CONTAR CALORIAS NO ES LA RESPUESTA

¿Compras alimentos basándote en sus calorías por porción? Es tiempo de dejar de hacerlo.

Cuando consumes cualquier alimento, estas consumiendo calorías que necesitas para producir energía. Si consumes una alta cantidad de calorías y no las quemas serán almacenadas. Un exceso de calorías almacenadas pueden convertirse en grasa y con el tiempo hacer que ganes peso.

Hace muchas lunas, la industria de alimentos uso este hecho científico para crear una epidemia  de  contar calorías. No se trataba de la calidad de lo que estabas consumiendo si no del número de calorías consumidas. Entonces básicamente podías comer cualquier cosa que quisieras siempre y cuando permanecieras dentro de tus requerimientos de calorías para tipo de cuerpo e índice de masa.

Contar calorías le dio a gente una sensación de control. Si sabían que podían consumir cierto número de calorías por día y las etiquetas de su comida procesada les decía exactamente cuántas calorías tenían por porción, parecía un sistema sin fallas para perder o mantener un peso saludable. Muchos se referían a esta información y olvidaron  leer los ingredientes en los productos.

Ahora, todos los productos procesados tienen etiquetas con información calórica, pero la mayoría está hecho con los peores ingredientes junk. Y aun así mucha gente no lee los ingredientes y se deja llevar por las calorías por porción. Recuerda no todas las calorías son creadas igual.

Lo que pasa cuando la mayoría de tu dieta está compuesta por comida procesada, no solamente te estás privando de nutrientes, también te estás llenando de calorías vacías que te llevan a mayores antojos y a peor elección de alimentos.

Mi plan de acción para ayudarte a liberarte de contar calorías es muy fácil:

Agrega más vegetales y frutas a tu dieta.

La clave es sentirse más saludable y feliz. Entre más vegetales y frutas comas diariamente, menos sentirás necesidad de comer comida chatarra. Estos alimentos frescos serán tu combustible y te darán energía que realmente puede usar tu cuerpo.

Lee los ingredientes primero.

Olvídate de las calorías por porción, salta esa parte y dirige tu mirada a la lista de ingredientes. Si los ingredientes son palabras que no puedes pronunciar o ingredientes que no conoces entonces deberás de evitar ese producto. Aléjate de los productos altos en sodio, endulzantes artificiales, jarabe de maíz de alta fructosa, colores artificiales etc.